La controversia sobre carne y cáncer, sigue servida; una nutricionista catalana, es la responsable de este trabajo, dirigido por Catalina Bonet, a la que felicitamos, de la Unidad de Nutrición y Cáncer del Instituto Catalán de Oncología (ICO), en L'Hospitalet de Llobregat, España. El consumo de carne procesada se asocia a un mayor riesgo de adenocarcinoma gástrico y esofágico
Editado por Vineeta Teotia, artículo de Medscape UK.1 de junio de 2026
RESUMEN:
Según un estudio de cohorte multicéntrico, el consumo de carne procesada se asoció a un mayor riesgo de cáncer gástrico y de adenocarcinoma esofágico (EAC). Un aumento en el consumo de carne blanca mostró una asociación positiva inesperada con el riesgo de cáncer gástrico no cardíaco entre las mujeres, lo que justifica una validación más exhaustiva.
METODOLOGÍA:
Los investigadores llevaron a cabo un estudio de cohorte que incluyó datos de 450 112 participantes (el 70,8 % mujeres) de 10 países europeos, con datos de seguimiento sobre los resultados oncológicos y el estado vital disponibles hasta 2015.
El consumo de carne roja (por ejemplo, cerdo, ternera, vacuno y cordero), carne procesada (por ejemplo, jamón, beicon, salchichas, hamburguesas, albóndigas y patés) y carne blanca (por ejemplo, pollo, pavo, pato, ganso y conejo) se estimó a partir de cuestionarios de frecuencia alimentaria realizados al inicio del estudio. El consumo de carne roja fue mayor entre los participantes: los hombres consumían 54,3 g/día frente a los 37,8 g/día de las mujeres; el consumo de carne procesada fue de 45,3 g/día en los hombres frente a los 28,4 g/día en las mujeres.
Durante un periodo medio de seguimiento de 14,1 años, los investigadores identificaron 876 casos de cáncer gástrico (233 de tipo cardíaco, 329 de tipo no cardíaco, 624 de tipo intestinal y 208 de tipo difuso) y 215 casos de EAC.
Se evaluó la asociación entre el consumo de carne y el riesgo de cáncer gástrico y de EAC.
CONCLUSIÓN:
Un aumento de 30 g/día en el consumo de carne procesada se asoció con un aumento del riesgo de cáncer gástrico (razón de riesgo [HR], 1,09; IC del 95 %, 1,02-1,17) y de EAC (HR, 1,13; IC del 95 %, 1,00-1,27); esta asociación siguió siendo significativa tras ajustar por el consumo de otros tipos de carne (P < 0,001).
Un aumento de 30 g/día en el consumo de carne procesada se asoció positivamente con el riesgo de cáncer gástrico de tipo intestinal (HR, 1,11; IC del 95 %, 1,02-1,20) y de cáncer gástrico de tipo difuso (HR, 1,07; IC del 95 %, 0,94-1,22).
Un aumento de 20 g/día en el consumo de carne blanca mostró una asociación positiva con el riesgo de cáncer gástrico no cardíaco (HR, 1,12; IC del 95 %, 1,02-1,24), con una heterogeneidad significativa entre los riesgos de cáncer gástrico no cardíaco y cardíaco (P = 0,003).
Entre las mujeres, un aumento de 20 g/día en el consumo de carne blanca se asoció con un mayor riesgo de cáncer gástrico no cardíaco (HR, 1,20; IC del 95 %, 1,05-1,38), mientras que entre los hombres, un aumento de 30 g/día en el consumo de carne procesada se asoció con un mayor riesgo de cáncer gástrico (HR, 1,10; IC del 95 %, 1,01-1,19).
EN LA PRÁCTICA:
«Los estudios futuros deberían esclarecer los mecanismos subyacentes y servir de base para las recomendaciones dietéticas destinadas a reducir el riesgo de cáncer», escribieron los autores.
FUENTE:
El estudio fue dirigido por Catalina Bonet, de la Unidad de Nutrición y Cáncer del Instituto Catalán de Oncología (ICO), en L'Hospitalet de Llobregat, España. Se publicó en línea el 20 de mayo de 2026 en la revista *International Journal of Cancer*.
LIMITACIONES:
La ingesta dietética se evaluó únicamente al inicio del estudio mediante cuestionarios de frecuencia alimentaria, lo que puede haber reducido la capacidad de detectar asociaciones a lo largo del prolongado periodo de seguimiento. El estudio excluyó a los participantes con relaciones extremas entre la ingesta energética y las necesidades energéticas estimadas. Otras limitaciones fueron la falta de datos sobre el estado de infección por Helicobacter pylori y la suposición de que los participantes mantuvieron patrones alimentarios constantes desde el inicio del estudio y a lo largo de todo el periodo de seguimiento.
COMENTARIO del Dr Tormo: como la autora cita en las limitaciones, la ingesta dietética se evaluó únicamente al inicio del estudio que duró 14 años, no se tuvo en cuenta, variaciones en la dieta, infecciones intercurrentes como el frecuente Helicobacter pylori, consumo de alcohol, tabaquismo, ingesta de grasas, distress en el trabajo y vida, , consumo previo de carnes en los años precedentes al estudio....etc
Estamos de acuerdo en no consumir demasiada carne, pero teniendo en cuenta las limitaciones del estudio, otros factores hemos de tener en cuenta antes de emitir conclusiones sobre todo en la dieta de niños y adolescentes tan necesarios de la ingesta de los 10 aminoácidos esenciales, para un correcto crecimiento, aporte de hierro y zinc, que solo la mioglobina de la carne y pescado puede suministrar...entre otras muchas razones, dejémoslo reducido a consumir menos carne y embutido.