El arsénico es un elemento natural de la corteza terrestre; ampliamente distribuido en todo el medio ambiente, está presente en el aire, el agua y la tierra. En su forma inorgánica es muy tóxico.
Las personas están expuestas a niveles elevados de arsénico inorgánico a través del consumo de agua contaminada, el uso de agua contaminada en la preparación de alimentos y el riego de cultivos alimentarios, los procesos industriales, la ingestión de alimentos contaminados y el consumo de tabaco.
La exposición prolongada al arsénico inorgánico, principalmente a través del agua de bebida y los alimentos puede causar intoxicación crónica. Los efectos más característicos son la aparición de lesiones cutáneas y cáncer de piel.
Los pescados, mariscos, carnes, aves de corral, productos lácteos y cereales también pueden ser fuentes alimentarias de arsénico, aunque la exposición a través de estos alimentos suele ser muy inferior a la exposición a través de aguas subterráneas contaminadas. En el marisco, el arsénico está presente principalmente en su forma orgánica menos tóxica.
El arsénico se utiliza industrialmente como agente de aleación, así como para el procesamiento de vidrio, pigmentos, textiles, papel, adhesivos metálicos, protectores de la madera y municiones. El arsénico se emplea asimismo en los procesos de curtido de pieles y, en grado más limitado, en la fabricación de plaguicidas, aditivos para piensos y productos farmacéuticos.
Las personas que fuman tabaco también pueden estar expuestas al arsénico inorgánico que contiene el tabaco natural, ya que las plantas de tabaco pueden absorber el arsénico presente de forma natural en el suelo. El riesgo de exposición al arsénico era mucho mayor hace unos años, cuando había costumbre de tratar las plantas de tabaco con insecticidas a base de arseniato de plomo.
Los síntomas inmediatos de intoxicación aguda por arsénico incluyen vómitos, dolor abdominal y diarrea. Estos van seguidos de entumecimiento y hormigueo en las extremidades, calambres musculares y, en casos extremos, la muerte.
Efectos a largo plazo o primeros síntomas de la exposición prolongada a altos niveles de arsénico inorgánico (por ejemplo, a través del consumo de agua y alimentos contaminados) se observan generalmente en la piel e incluyen cambios de pigmentación, lesiones cutáneas y durezas y callosidades en las palmas de las manos y las plantas de los pies (hiperqueratosis). Estos efectos se producen tras una exposición mínima de aproximadamente cinco años y pueden ser precursores de cáncer de piel.
Además de cáncer de piel, la exposición prolongada al arsénico también puede causar cáncer de vejiga y de pulmón. El Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) ha clasificado el arsénico y los compuestos de arsénico como cancerígenos para los seres humanos; también ha declarado cancerígeno el arsénico presente en el agua de bebida.
Entre los demás efectos perjudiciales para la salud que se pueden asociar a la ingesta prolongada de arsénico cabe señalar problemas relacionados con el desarrollo, diabetes y enfermedades pulmonares y cardiovasculares. En particular, los infartos de miocardio inducidos por el arsénico pueden suponer una importante causa de aumento de la mortalidad.
Entre los demás efectos perjudiciales para la salud que se pueden asociar a la ingesta prolongada de arsénico cabe señalar problemas relacionados con el desarrollo, diabetes y enfermedades pulmonares y cardiovasculares. En particular, los infartos de miocardio inducidos por el arsénico pueden suponer una importante causa de aumento de la mortalidad.
El arsénico también se asocia a desenlaces adversos del embarazo y mortalidad infantil, repercute en la salud de los niños (1), y la exposición en el útero y en la primera infancia se ha relacionado con aumentos de la mortalidad en adultos jóvenes debidos a múltiples cánceres, enfermedades pulmonares, infartos de miocardio e insuficiencia renal . En numerosos estudios se han demostrado los efectos negativos de la exposición al arsénico en el desarrollo cognitivo, la inteligencia y la memoria.
El arsénico se encuentra en el arroz debido a que el cereal absorbe este metaloide del suelo y el agua durante su cultivo. y al crecer en campos inundados, son más susceptibles a esta absorción que otros cereales. El arsénico puede estar presente en el suelo por procesos naturales o por contaminación de pesticidas,
Para reducir la exposición, se puede disminuir la cantidad de arsénico en el arroz lavándolo y cocinándolo en abundante agua, o eligiendo arroz blanco en lugar de integral, aunque el arroz blanco tiene un mayor impacto en la glucosa.
El arroz integral tiende a tener más arsénico que el arroz blanco, ya que las partes exteriores del grano (salvado y germen) donde se concentra el arsénico son eliminadas durante el procesamiento del arroz blanco, indica(
The New York Times y Amy Burkhart. 2022)
El arsénico también se puede encontrar en productos del mar, agua potable y otros alimentos procesados.
El arroz por ser rico en proteínas y no contener gluten, se utiliza en la pastelería de productos para celiacos como pan, galletas, pastas…que por no tener gluten que “aglutina”, se deshacen o no mantienen forma. La harina de arroz da más consistencia a los productos sin gluten, pero el inconveniente es que contiene arsénico.
En las líneas siguientes podemos ver diferentes concentraciones en arsénico de productos sin gluten de uso frecuente en celiacos.
- harinas de arroz ars.orgánico: 208 micro gr/kg, ars. inorgánico: 112 micro gr/Kg
- semola de arroz: ars organico 162 microgr/kg. ars. inorgánico: 100 micro gr/Kg
- tortitas de arroz: ars orgánico 173 microgr/kg ars inorgánico: 135 micro gr/Kg
Por ello el consejo que os ofrezco desde mi web, es que no sigáis una dieta sin gluten con pan y bollería sin gluten si no sois auténticos celiacos o intolerantes al gluten o alérgicos al trigo, porque estáis en peligro de alcanzar niveles peljgrosos.