1º - PRÓLOGO |
La alimentación del recién nacido y del lactante presenta unas características peculiares sobre la alimentación de los adultos, ya que debe cubrir las necesidades metabólicas para un correcto crecimiento y debe servir para la maduración de órganos vitales, como son el cerebro, riñones, hígado, etc.
La mejor forma de alimentar a un recién nacido y lactante es la lactancia materna, al menos durante los 4-6 primeros meses de vida, debido a muchas razones como son: mejor aporte de minerales, oligoelementos, pre y probióticos, paso de productos inmunes como anticuerpos y el favorecer la unión madre e hijo.
Cuando sea imposible la lactancia materna habrá que recurrir a la alimentación con leches artificiales,
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fórmula de inicio hasta el 4º-6º mes y fórmula de continuación a partir del 4º-6º mes hasta los 2-3 años.
El pediatra y la madre deben conocer cómo debe modificarse la alimentación del niño sano según la edad. Así, las frutas se introducen al 4º mes, el pollo a los 5º-6º mes, la ternera al 6º-7º mes, el pescado al 8º mes, el huevo-yema cocida al 9º-10º mes y el huevo-clara cocida al 11º-12º mes.
A partir del año puede iniciarse progresivamente la alimentación con galletas, yogur natural, queso, etc. y acostumbrar al niño a los hábitos familiares, proporcionando siempre unos aportes calóricos adecuados.
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2º - LA LACTANCIA MATERNA |
Con los avances tecnológicos de finales del siglo XX, la nutrición ha sufrido grandes cambios y el conocimiento de la prevención de enfermedades a través de una correcta nutrición ha ganado muchos partidarios.
Sin embargo persiste la idea de que la mejor forma de alimentar un recién nacido y lactante es la lactancia materna.
Numerosas razones justifican esta forma natural de alimentación los primeros meses de la vida:
- Equilibrio entre los principios inmediatos aportados.
- Aporte de pre y probióticos.Cantidad de minerales y oligoelementos.
- Paso de productos inmunes como anticuerpos pasivos, células vivas.
- Motivos higiénicos: paso de la leche desde su lugar de producción directamente al interior del aparato digestivo del lactante.
- Razones psicológicas: unión madre-hijo, mayor estímulo del bebé, etc.
La imposibilidad de la madre de alimentar a su hijo con la leche de su propio pecho justifica que en muchas ocasiones haya que recurrir a la alimentación con leches artificiales, derivadas de la leche de vaca. Esta imposibilidad radica sobre todo en motivos laborales: la legislación limita el permiso laboral para la lactancia a los tres primeros meses post parto, motivo por lo que pocos avances podremos conseguir para incrementar la duración de la lactancia materna si la madre debe atender sus obligaciones laborales para pocos meses tras el parto.
La alimentación del recién nacido y lactante presenta unas características peculiares. Por una parte debe cubrir las necesidades metabólicas para un correcto crecimiento y por otra para la maduración de órganos vitales como son el cerebro, riñones, hígado, etc.
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La Asociación Española de Pediatría (AEP), la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN), la Sociedad Española de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (SEGHNP) y la Academia Americana de Pediatría (AAP) recomiendan la lactancia materna como el mejor alimento del recién nacido y lactante durante los primeros 4-6 meses de vida, coincidiendo en 3 puntos básicos:
1. La leche materna es el mejor alimento para el recién nacido y lactante.
2. Si no es posible aconsejan una leche adaptada o fórmula infantil.
3. La alimentación complementaria debe iniciarse a partir del 4º mes de vida valorando previamente la maduración del niño y su estado nutricional.
La leche materna cubre todas las necesidades básicas y de crecimiento y es bacteriológicamente segura, ya que contiene proteínas e inmunoglobulinas que le confieren protección frente a infecciones entéricas.
Por encima de los 5 m la LM exclusiva requiere la administración suplementaria de hierro.
La introducción temprana, según Krebs i Hambidge, a partir de los 5 a 6 m de carne se ha demostrado previene las deficiencias de hierro y zinc
Por encima de los 12 meses de edad es más probable alcanzar una ingesta de hierro satisfactoria procedente de sólidos si el consumo de leche de fórmula es inferior a 600 ml o si el lactante es amamantado menos de 6 veces al día. Si añadimos que con 500 ml de leche de fórmula, cubrimos casi un 60% del aporte de calcio, podemos concluir que por encima del año la cantidad de leche debe oscilar entre 500 a 600 ml al día. La prolongación de la lactancia materna más allá de los 6 meses y la introducción tardía de alimentos sólidos no previene la aparición de eczema, asma o atopia a los 5 años.
En lo que se refiere a los preparados para lactantes y preparados de continuación, es conveniente leer la directiva de 22 de diciembre de 2006/141/CE.
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3º - NECESIDADES NUTRITIVAS |
El agua representa el 60% del peso corporal del adulto y el 90% del peso corporal del recién nacido.
La energía calórica proviene de los denominados principios inmediatos en las siguientes proporciones:
1. Proteínas: 10%.
2. Grasas: 35%.
3. Hidratos de carbono: 55%.
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Las calorías son necesarias para la actividad física, mantenimiento de los tejidos, termorregulación y crecimiento. Tampoco debe olvidarse la importancia de las vitaminas y oligoelementos para un correcto crecimiento y maduración del bebé. Este equilibrio debe mantenerse siempre que pensemos en niños sanos.
No todos los principios inmediatos aportan igual cantidad de calorías a igual peso, ya que tienen diferente valor energético. Así:
. 1 gramo de proteínas aporta 4 kilocalorías.
. 1 gramo de hidratos de carbono aporta 4 kilocalorías.
. 1 gramo de grasa aporta 9 kilocalorías.
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4º - LACTANCIA MATERNA II |
La mejor manera de alimentar al bebé es con leche de la propia especie. En todas las especies de mamíferos, la leche está adaptada para cubrir todas las necesidades metabólicas y de crecimiento de las crías y está en relación con el grado de madurez del individuo en el momento del nacimiento.
La lactancia materna, además del papel nutricional, permite que el bebé perciba estímulos sensoriales como calor, olor, etc. que ayudan a adquirir un mejor desarrollo. Amamantar también tiene efectos beneficiosos para la madre.
La primera semana es esencial para el éxito de la lactancia. Conviene favorecer la relación madre-hijo inmediatamente tras el parto e iniciar la lactancia tan pronto como el estado físico de la madre y el hijo lo permita, a ser posible antes de las 6 horas.
Durante los primeros días, la madre necesitará ayuda para vencer los inconvenientes que se presentan durante la lactancia, como llanto, somnolencia, regurgitaciones del bebé, pezones sensibles, dolor por la episiotomía, depresión postparto e inseguridad en el éxito de la lactancia. Los primeros días las tomas deben ser cada 2 horas para ir espaciándolas en semanas posteriores hasta llegar a cada 3-4 horas.
La mayoría de la leche la obtiene el niño al principio de la tetada, el 50% en los primeros 2 minutos y el 80-90% en los primeros 7-8 minutos.
La composición de la leche no es la misma a lo largo de la tetada, siendo al final más rica en grasa, produciendo un efecto de saciedad. Por este motivo los niños alimentados con biberón, al ser la composición idéntica a lo largo de toda la toma, no presentan este efecto de saciedad y por ello tienen tendencia a presentar un peso superior a los que siguen lactancia materna. Dicho peso superior no equivale a un mejor estado nutricional.
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5º - COMPOSICIÓN DE LAS FÓRMULAS INFANTILES. Modelo a seguir |
Los laboratorios que se dedican a manufacturar leches para recién nacidos y lactantes intentan imitar al máximo la leche humana. Se puede decir que la leche humana es el patrón oro (gold standard) de las leches infantiles. Este patrón oro es difícil de imitar y reúne en este sentido unas características especiales:
- Es cambiante a lo largo del día.
- Es cambiante a lo largo de la tetada; la leche del final de la tetada tiene mayor contenido en grasa.
- Es cambiante a lo largo de la lactancia: mayor contenido en proteínas, agua y sales minerales los primeros días de la lactancia, lo que se conoce como leche calostral o calostro.
Por otra parte, este patrón cambiante, difícil de seguir, es de una gran fidelidad para con el bebé; así se ha visto que la leche de madre no suele alterar su composición incluso en circunstancias de malnutrición de la madre.
Por ello el primer problema vendría dado por la cronología de la secreción láctea. Para ello se han creado modelos diferentes de leche: leches para prematuros, leches de inicio y leches de continuación. Aparte de ello se producen muchas más fórmulas para otras situaciones fisiológicas como las conocidas de crecimiento o para situaciones patológicas como las antirreflujo, hidrolizadas, de soja, etc. El 22 de diciembre de 2006 se publicó la Directiva 2006/141/CE de la Comisión Europea, relativa a los preparados para lactantes y preparados de continuación, no hay grandes modificaciones con respecto a la anterior directiva de 1999/21/CE, pero su lectura es recomendable.
PROTEÍNAS
En lo que hace referencia a las proteínas de la leche humana, debemos señalar que:
- El contenido es sensiblemente inferior en la leche de madre que en la leche de vaca.
- Estas proteínas de la leche humana están adaptadas a las necesidades del recién nacido; a mayor velocidad de crecimiento, mayor contenido en proteínas y sales minerales. Siendo la velocidad de crecimiento de la especie humana de las más bajas de la escala zoológica, el contenido en proteínas es lógico que sea más bajo que el de la leche de vaca.
- Están adaptadas por la limitada capacidad de excreción de los órganos excretores.
- Hay un predominio de las proteínas séricas sobre la caseína.
Fundamentalmente, las proteínas de las leches infantiles para los primeros 6 meses deberían ajustarse a cuatro conceptos fundamentales:
- Primero: ser de buena calidad, es decir contener los 10 aminoácidos esenciales (metionina, valina, leucina, lisina, isoleucina, cistina, histidina, treonina, triptófano, fenilalanina) en una secuencia adecuada y algunos aminoácidos semisenciales como la taurina y la arginina.
- Segundo: contenerlos en una cantidad adecuada: Fomon, en 1991, propuso 1,2 g por kg y día el primer mes de la vida. El Committee on Nutrition de la ESPGHAN propuso entre 1,8 g a 2,8 g por 100 kcal.
- Tercero: que al ingerirlas induzcan en sangre un aminograma semejante al que exhibe el recién nacido o lactante alimentado con leche materna. Esto no se consigue con la leche de vaca no modificada, que posee aproximadamente un 18% de proteína de suero (alfalactoalbúmina y betalactoglobulina) y un 82% de caseína, que induce altos niveles de fenilalanina y tirosina y bajos de cistina y triptófano. Para alcanzar el aminograma deseado en sangre hay que llegar a un 40% de caseína y un 60% de proteína sérica, un 30% de caseína y un 70% de proteína de suero o un 50% de ambas.
- Cuarto: Que incluyan unos niveles de triptófano adecuados. El triptófano es un aminoácido importante porque es un precursor de la serotonina que interviene en la función de los neurotransmisores cuyo déficit provoca una alteración de los patrones del sueño.
Con el contenido proteico elevado de la mayoría de las leches infantiles el contenido en triptófano es el adecuado, pero a costa de que el contenido del resto de la mayoría de aminoácidos sea elevado.
Para una mejor adecuación del contenido en aminoácidos se requiere:
- Disminuir las proteínas a 1,8 g por 100 kcal (el límite inferior recomendado por la ESPGHAN) añadiendo suero láctico desmineralizado, pasando así el cociente proteína de suero/proteína de cuajo a 70/30.
- Añadir más triptófano.
De esta manera los aminoácidos pasan a tener el perfil de la leche materna y al mismo tiempo que se asegura una síntesis óptima de proteínas, y por lo tanto un crecimiento óptimo, se reduce significativamente el estrés metabólico en los riñones inmaduros del lactante.
GRASAS
El aporte correcto en grasas según ESPGHAN sería de 4,4 g a 6 g por 100 kcal del total energético diario. Para ello en las leches infantiles se usan aceites de cártamo, soja, girasol, oliva, o bien aceites procedente de semillas de colza, sésamo y algodón.
Añadiendo ácidos grasos procedentes de la yema de huevo se puede conseguir la adición de ácido linoleico, aproximándose así al acidograma de la leche materna (Tabla I) consiguiéndose así un perfil en el que el ácido láurico y mirístico forman parte en un 8 a 3% de los ácidos grasos totales y los trans ácidos grasos estarán por debajo del 6% de los ácidos grasos totales. De los ácidos grasos esenciales (EFA) que no se pueden fabricar y deben ser aportados desde el exterior, el ácido linoleico aportará un 7,1% del aporte energético total, el ácido linolénico un 0,9% de la energía total y la relación omega-6/omega-3 estará entre un 5 y 15.
Los ácidos grasos poiliinsaturados de cadena larga (LCPUFA), como el araquidónico (AA) docosohexaenoico (DXE) y el eicosapentaenoico (EPA) (Tabla III) son importantes en la fisiología del sistema nervioso, inmunológico y en la genética. Se ha demostrado una correlación directa entre los aportes de los LCPUFA y ciertas funciones del sistema nervioso central (SNC).
Por ello cabe preguntarse si es recomendable la incorporación de los LCPUFA a las leches infantiles, teniendo en cuenta que tanto el AA como el DXE están en la leche materna. Aunque en la literatura médica existen argumentos a favor y en contra, se puede concluir que:
- Los EFA y los LCPUFA son fundamentales para un correcto crecimiento somático y de las estructuras del SNC en el prematuro (Tabla II)
- La suplementación con LCPUFA en las fórmulas para recién nacidos a término ni perjudica ni parece indispensable, pues en el cerebro del recién nacido a término se puede dar una correcta elongación y desaturación.
ÁCIDO PALMÍTICO Y FÓRMULAS INFANTILES
Otro punto objeto de especulación en las fórmulas para lactantes radica en el tipo de grasa a añadir a las fórmulas para lactantes que favorezca una consistencia normal de las heces.
Sabemos que el recién nacido y el lactante alimentados con leches de inicio están en inferioridad de condiciones en cuanto a la digestión de las grasas que los alimentados a pecho materno.
Se puede hablar en el lactado con leches de inicio de una esteatorrea fisiológica, fruto de estas peculiaridades. En nuestro laboratorio, por el procedimiento Fecal Near Infra Red Absorption, hemos podido detectar una esteatorrea de 7,2% en heces de 30 lactantes alimentados con leches de inicio comparada con 3,8 en alimentados con leche humana.
Efectivamente, la leche de madre posee la lipasa estimulada por sales biliares que no posee la leche de vaca; además en la leche materna el ácido palmítico está esterificado preferentemente en posición sn-2 (posición beta) de los triglicéridos, mientras que en los preparados para lactantes con grasa de leche de vaca no modificada lo está en las posiciones sn-1,3.
La distribución específica de los ácidos grasos en el triglicérido desempeña un papel clave en la digestión y absorción de los lípidos; así la lipasa pancreática hidroliza preferentemente los ácidos grasos en posición sn-1,3, por lo que en el caso de la grasa de la leche de vaca, el ácido palmítico queda libre y, por tener un punto de fusión superior al de la temperatura corporal, reacciona con los cationes Ca y Mg formando jabones insolubles, lo que condiciona una menor absorción grasa y unas heces de consistencia dura.
Por ello es conveniente que la grasa de las fórmulas de inicio contenga palmítico en posición sn-2 (posición beta) para que no haya palmítico libre, al menos en un 45-50% todavía por debajo del 75% de la leche humana, pero muy por encima de 13% de la leche de vaca. Con esta modificación de la grasa se consigue una disminución de la esteatorrea y de la cantidad de jabones calcáreos de las heces. Los 2 monopalmitato, por estar unidos a la molécula del triglicérido en posición 2, se absorben perfectamente.
HIDRATOS DE CARBONO
En lo que concierne a la parte hidrocarbonada de las fórmulas, el azúcar mayoritario ha de ser la lactosa.
En la actualidad, la adición de prebióticos (galacto o fructo-oligosacáridos) o probióticos sólo está autorizada en las leches de continuación.
Tras múltiples trabajos sobre los beneficios de los probióticos el Comité actual de Nutrición de la ESPGHAN, en un inicio fue parco en sus juicios favorables sobre la adición de probióticos a las leches infantiles. Consideraban que la leche de continuación fermentada con bacterias productoras de ácido láctico, no contenían bacterias fiables en el producto final, debido a su inactivación por el calor y por otras causas ocurridas durante el proceso de elaboración; el comité en la actualidad acepta su adición a leches de continuación (las leches 2) y con las pruebas previas oportunas, también a las 1.
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6º - ESQUEMA DE ALIMENTACIÓN DURANTE EL PRIMER AÑO DE VIDA |
El esquema de alimentación durante el primer año ayudará a seguir correctamente las indicaciones del pediatra.
Las fórmulas de inicio 1 satisfacen todos los requerimientos nutricionales del lactante durante los primeros 4-6 meses de vida, aunque pueden ser utilizadas, junto con otros alimentos infantiles, hasta la edad de un año.
Las fórmulas de continuación 2 (leche 2) son las que forman parte de un régimen de alimentación mixto destinado a ser utilizadas a partir de los 4-6 meses de edad. Según las últimas recomendaciones nutricionales de la Comunidad Europea se aconseja su utilización hasta la edad de 3 años.
De 0 a 4 meses
La lactancia materna o fórmula de inicio 1 (leche 1) está indicada para cubrir todas las necesidades del lactante hasta los 4-6 meses de vida. Se administrará cada 3-4 horas.
La madre debe lavarse las manos con agua y jabón antes de cada mamada. Debe limpiar el pezón y la areola cuidadosamente con agua hervida antes y después de darle el pecho a su hijo. Debe sentarse cómodamente, con la espalda bien apoyada y recta, el ambiente tranquilo, con la luz adecuada y, si es posible, en el mismo lugar de la casa. El bebé debe estar en posición semivertical y la madre debe comprimir el pecho alrededor del pezón con los dedos pulgar e índice para que la nariz del niño quede libre.
Una buena técnica de lactancia materna consistirá en dar un pecho durante unos 7-8 minutos y pasar al segundo hasta que el niño se canse y quede satisfecho. En la siguiente mamada se empezará por éste último y así sucesivamente. La costumbre de mantener el bebé al primer pecho durante 10-15 o más minutos, mientras el otro pecho rebosa de leche, sólo conduce a que el bebé se canse y trague aire, con lo que se provoca meteorismo y no pocos cólicos del lactante.
Durante el período de lactancia la madre debe eliminar de su alimentación:
- Bebidas estimulantes: café, té, bebidas con cola, chocolate y cacao.
- Bebidas alcohólicas, incluidas las denominadas sin alcohol. El alcohol ingerido pasa a la leche materna y puede perjudica al niño.
- Vegetales: coliflor, col, alcachofas, espárragos, pepino, pimientos, ya que pueden cambiar el sabor natural de la leche materna.
- Medicamentos: sólo puede tomar los estrictamente recomendados por su médico.
De 4 a 5 meses
A partir del 4º mes de vida se inicia la papilla de frutas (por la tarde) que corresponderá a una merienda con aporte de vitaminas naturales y fibra, que son importantes para la salud del niño. Tras la papilla de frutas a los pocos días puede añadirse a 1 ó 2 biberones al día unas cucharaditas de harina sin gluten.
De 5 a 6 meses
De los 5 a 5 meses y medio de edad se inicia la primera papilla salada en la alimentación del bebé que consiste en un puré de verduras de pollo. Se inicia con 60-70 gramos de pollo para ir aumentando en los siguientes días hasta los 100-120 gramos. Paralelamente se van reduciendo el número de tomas por día y se puede cambiar la fórmula de inicio (leche 1) por una leche de continuación (leche 2).
Una vez cumplido el 6º mes de vida se amplía la variedad de harina, escogiéndose entre las que contienen gluten.
De 7 a 8 meses
Entre el 7º y 8º mes se introduce la ternera alternándola con el pollo en la toma del mediodía.
A partir del 8º mes se inicia una papilla salada por la noche con la introducción del pescado blanco (rape, merluza, lenguado) 3-4 veces a la semana.
Con la introducción del pescado se inicia el aporte de aceites de pescado de gran interés para un correcto equilibrio entre la grasa saturada (de origen animal) y poliinsaturada (de origen vegetal y marino).
El aporte de leche diario debe ser aproximadamente de 500 cc durante la infancia.
Al tomar el niño el pescado en la cena, en los casos que sólo haga 4 tomas al día, el aporte de leche se vería mermado si no se aplica algún cambio en su alimentación.
El aporte de leche en esta edad todavía es básico para un buen desarrollo, por lo que no debe ser inferior a los 500 cc/día.
Para ello, el día en que se desee darle pescado al bebé se suprimirá la papilla de frutas y se administrará una papilla con leche 2 y cereales igual a la del desayuno.
A los 10-12 meses de vida se introduce el huevo para la cena alternando con el pescado una vez a la semana.
Primero será huevo duro y sólo la yema; pasadas 2-3 semanas ya puede administrarse completo. En forma de tortilla francesa se iniciará a los 12-15 meses dependiendo de la habilidad del bebé para la masticación.
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7º - DECÁLOGO DE UNA BUENA ALIMENTACIÓN DEL LACTANTE |
- 1. Lactancia materna, si es posible hasta el 4-6 mes.
- 2. Fórmula de inicio (leche 1) hasta el 4-6 mes si no es posible la lactancia materna.
Fórmula de continuación (leche 2) a partir del 4-6 mes y hasta los 2-3 años.
- 3. De los 6 a los 12 meses el aporte de leche debe ser de 500 cc al día. La leche de vaca entera y los derivados se ofrecerán después de los 12 meses.
- 4. Iniciar el gluten después del 6º mes.
- 5. Aporte de 400 UI/día de vitamina D.
- 6. Secuencia de introducción de alimentos: frutas (4º mes), pollo (5º-6º mes), ternera (6º-7º mes), pescado (8º mes), huevo-yema cocida (9º-10º mes), huevo-clara cocida (11º-12º mes).
- 7. No introducir en la alimentación ningún alimento sin el consejo de su pediatra.
- 8. Los cambios de alimentación e introducción de nuevos alimentos se harán poco a poco.
El cambio de un sabor a otro requiere a veces ofertas repetidas para su aceptación.
- 9. Alimentos no recalentados ni preparados más de 8-12 horas antes de ser consumidos por el niño.
- 10. Tener cuidado extremo con las medidas higiénicas durante el primer año de vida e incluso "esterilizar" durante los primeros 6 meses.
A partir de los 12 meses puede iniciarse progresivamente alimentación con galletas, yogur natural, queso, etc. y acostumbrar al niño a los hábitos familiares, lentamente, respetando durante este período de la primera infancia los siguientes puntos:
- 1. Cumplir el decálogo de una buena alimentación.
- 2. Aportes calóricos adecuados.
- 3. Aporte mínimo de leche y/o derivados de 500 cc/día.
Los "tarritos" o "potitos" son adecuados para casos excepcionales y esporádicos (viajes, emergencias, etc.)
pero no como alimentación diaria y continuada.
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8º - PREPARACIÓN Y COMPOSICIÓN DE PAPILLAS HECHAS EN CASA
(Agradezco en este apartado la colaboración del Dr. Benjamín Martín)
NOTA: Los ingredientes que se citan son para una sola persona.
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- PAPILLA DE FRUTAS (a partir del 4º mes)
Ingredientes :Manzana: 100 gr., Pera: 75 gr., Plátano: 75 gr., Naranja (pulpa): 100 gr.
Elaboración: Lavar previamente las piezas de fruta antes de pelarlas. Pelarlas a continuación. Trocear sacando el corazón y pasar por la batidora. Administrar al niño inmediatamente para no perder los aportes vitamínicos. Se pueden añadir 2-3 cucharadas de cereales (sin gluten hasta el 6º mes cumplido y con gluten a partir del 6º mes) a gusto del niño.Tiempo aproximado de elaboración: 10 minutos.
Aportes nutricionales (por ración): 160 kilocalorías, 2 gramos de proteínas, 1 gramo de grasas, 35 gramos de hidratos de carbono y 6 gramos de fibra neta.
Comentario del plato: Excelente aporte de vitaminas B1, B2, C, carotenos y minerales naturales. Buen aporte de fibras vegetales. Es aconsejable escoger las frutas maduras y sin taras, ya que el almidón se transforma en azúcares simples con la maduración natural de la fruta y son de digestión más fácil. Se puede escalfar la fruta en agua hirviendo durante 1-2 minutos para mejorar el gusto en niños reacios a tomar fruta. La introducción de otras frutas (melocotón, albaricoque, fresas, etc.) no es aconsejable durante el primer año de vida pues tienen capacidad para producir alergias en lactantes de corta edad.
- CALDO VEGETAL (puré de verduras) con pollo (a partir del 5º-6º mes)
Ingredientes : Pollo: 100 gr., Patatas: 50 gr., Zanahoria: 40 gr., . Judías verdes: 40 gr., Aceite de oliva: 10 gr.
Elaboración: Se pone a hervir todo hasta la cocción completa. Se deshuesa el pollo. Se trocea todo y se pasa por la batidora. Finalmente se añaden 10 cc de aceite de oliva y un poco de sal. Tiempo aproximado de elaboración: 30 minutos.
Aportes nutricionales (por ración): 282 kilocalorías, 23 gramos de proteínas, 14 gramos de grasa, 15 gramos de hidratos de carbono, 3 gramos de fibra neta.
Comentario del plato: Primer aporte de proteínas animales (pollo) que toma el bebé de excelente calidad biológica. Las verduras aportan fibra vegetal, importante para un buen tránsito intestinal, dar volumen a las heces y aportar vitaminas, minerales y oligoelementos. Se puede aumentar el aporte de fibra incrementando la cantidad de judías verdes a 80-90 gramos. El pollo sin piel es una carne fácil de cortar o triturar y fácil de masticar; mejor el muslo, que es más tierno que la pechuga. Plato fácilmente digerible y nutritivo para los primeros meses del bebé. Se puede hacer a la plancha a los pocos días de hacerlo hervido, tras acostumbrar al niño al sabor salado de la papilla.
- CALDO VEGETAL con ternera (a partir del 7º mes)
Ingredientes : Ternera: 100 gr., Patatas: 50 gr., Zanahoria: 40 gr., Judías verdes: 40 gr., Aceite de oliva: 10 gr.
Elaboración: Se pone a hervir todo. Se trocea todo y se pasa por la batidora. Finalmente se añaden 10 cc de aceite de oliva y un poco de sal. Tiempo aproximado de elaboración: 30 minutos.
Aportes nutricionales (por ración): 327 kilocalorías, 19 gramos de proteínas, 20 gramos de grasa, 15 gramos de hidratos de carbono, 3 gramos de fibra neta.
Comentario del plato: Plato equilibrado con un aporte correcto de calorías para el bebé, iniciándose la diversificación gradual con aporte de proteínas de ternera. Es mejor utilizar un trozo de carne entera, sin grasa, y trocearla después de la cocción, que utilizar carne picada, ya que es más sabrosa y con menor riesgo de contaminación bacteriológica. Se puede hacer a la plancha a los pocos días.
- CALDO VEGETAL con rape, merluza o lenguado (a partir del 8º mes)
Ingredientes : Rape, merluza o lenguado: 100 gr., Patatas: 50 gr., Zanahoria: 40 gr., Judías verdes: 40 gr., Aceite de oliva: 10 gr.
Elaboración: Se pone a hervir todo. Se trocea y se saca la espina del rape. Se pasa por la batidora. Finalmente se añaden 10 cc de aceite de oliva y un poco de sal. Tiempo aproximado de elaboración: 30 minutos.
Aportes nutricionales (por ración): 207 kilocalorías, 11 gramos de proteínas, 11 gramos de grasas, 15 gramos de hidratos de carbono, 3 gramos de fibra neta.
Comentario del plato: El rape (pescado blanco) junto a la verdura y patata hervida es fácilmente digerible y muy nutritivo. Con la introducción del pescado se inicia el aporte de grasa de pescado de gran interés para un equilibrio de grasa saturada/insaturada. Se debe consumir el pescado preferentemente el mismo día de la compra ya que se estropea con rapidez. Se puede utilizar pescado congelado, ya que tiene la misma calidad nutricional, pero es algo más seco y difícil de tragar. Se puede hacer a la plancha a los pocos días.
- CALDO VEGETAL con huevo, (a partir de los 9º-11º meses)
Ingredientes : 1 huevo duro: 75 gr., Patatas: 50 gr., Zanahoria: 40 gr., Judías verdes: 40 gr., Aceite de oliva: 10 gr.
Elaboración: Se hace un huevo duro de unos 10 minutos. Después se pone a hervir la patata, zanahoria y judías verdes hasta la cocción. Se trocea todo junto con el huevo duro una vez sacada la cáscara. Se pasa por la batidora. Finalmente se añaden 10 cc de aceite de oliva y un poco de sal. Tiempo aproximado de elaboración: 30 minutos.
Aportes nutricionales (por ración): 267 kilocalorías, 11 gramos de proteínas, 98 gramos de grasas, 15 gramos de hidratos de carbono, 3 gramos de fibra neta.
Comentario del plato: La introducción del huevo forma parte de la diversificación de la dieta del lactante, pero aporta gran cantidad de colesterol, por lo que no debe abusarse de él; máximo 1-2 veces semanales. |
9º - BIBLIOGRAFíA |
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Excelente revisión en el que los autores hacen hincapié en la importancia que tienen los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga en la alimentación.
Remarcan la dificultad en la determinación de los requerimientos mínimos en la alimentación debido a varias razones: los ácidos grasos poliinsaturados pueden ser sintetizados desde sus precursores, los ácidos grasos; se desconocen las concentraciones plasmáticas de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga n-3 en los estados de deficiencia y de normalidad y no hay test clínicos bien validados que permitan sospechar la deficiencia de estos trastornos.
Por ello, los autores insisten en la necesidad de asociar unos valores séricos de estos ácidos grasos a una determinada situación clínica antes de poder hacer unas recomendaciones adecuadas sobre su ingesta.
- Koletzko B, Thiel I, Springer S. Lipids in human milk: a model for infant formulae? Eur J Clin Nutr 1992; 46 (Suppl. 4): S45-55.
- López-López A, Castellote-Bargallo AI, Campoy-Folgoso C, Rivero-Urgel M, Tormo-Carnicer R, Infante-Piña D, et al. The influence of dietary palmitic acid triacylglyceride position on the fatty acid, calcium and magnesium contents of at term newborn faeces. Early Hum Dev 2001; (Suppl. 65): S83-94.
Los autores, del Departamento de Nutrición y Bromatología de la Universidad de Barcelona, estudian la composición de ácidos grasos, calcio y magnesio en tres grupos de niños nacidos a término alimentados con dietas diferentes: con leche materna desde el nacimiento hasta los 2 meses (66% de ácido palmítico en posición beta), con fórmula alfa (19% de ácido palmítico esterificado en posición beta) y un tercer grupo de niños alimentados con fórmula alfa durante el primer mes y con fórmula beta durante el segundo (44,5% de ácido palmítico en posición beta).
Los autores encuentran que los niños alimentados con fórmula beta tuvieron significativamente menos cantidad de ácidos grasos totales en las heces cuando se compararon con los niños alimentados con fórmula alfa, por lo que llegan a la conclusión de que el ácido palmítico en posición beta es beneficioso para los niños nacidos a término.
- Nacional Research Council. Committee Food and Nutrition Board. Recommended dietary allowances. 10ª ed. Washington: National Academy of Science; 1989.
- Ros L, Ferrera A, Martín J. Nutrición en la primera infancia. En: Tojo R, editor. Tratado de Nutrición Pediátrica. Doyma; 2001.
Tormo Carnicé, R.Alimentación con fórmulas infantiles en el primer año de vida. Monografías.Anales de Pediatría Continuada. Fascículo 1.Elsevier Doyma, 2008, pag: 31-42
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10º - TABLAS |
Tabla I.
Acidograma de la leche materna (g/100 de AG)
| Saturados Ácido caprílico | 0,1 |
| Ácido cáprico | 1,1 |
| Ácido láurico | 5,3 |
| Ácido mirístico | 7,0 |
| Ácido palmítico | 22,6 |
| Ácido esteárico | 8,4 |
| Monoinsaturados | |
| Ácido palmitoleico | 3,6 |
| Ácido oleico | 36,4 |
| Ácido erúcico | 0,1 |
| Poliinsaturados | |
| Ácido linoleico | 12,7 |
| Ácido alfa-linoleico | 0,9 |
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Tabla II.
Papel de los poliinsaturados de cadena larga
. Integridad estructural de las membranas celulares
. Permeabilidad y fluidez de las membranas
. Actividad de los enzimas ligados a las membranas
. Afectan las señales de transducción intercelular
. Afectan la neurotransmisión
. Afectan las actividades de transporte
. Afectan la capacidad de respuesta linfocítica y cambios en la expresión de receptores
. Gobiernan la expresión génica (ligandos activadores de factores nucleares de transcripción)
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