La malabsorción de azúcares es muy frecuente en la infancia; tras un proceso infeccioso del intestino, que puede ser de etiología sobre todo viral pero también bacteriana o parasitaria, pueden suceder varios eventos:
- En todos los procesos infecciosos del intestino hay un aumento de la motilina que induce un hiperperistaltismo que empuja al intestino grueso nutrientes como lactosa, sacarosa o almidones sin digerir no por deficiencia enzimática del intestino delgado, sino por rápida llegada de carbohidratos que no han podido ser escidndidos por el corto espacio de tiempo en contacto con los enizmas del borde en cepillo.
- Por lesión de los enterocitos maduros por la acción, sobre todo, de los virus (rotavirus, adenovirus.) hay un reemplazamiento por enterocitos jóvenes, inmaduros, con los enzimas del borde en cepillo con poca actividad y más bien secretores que absortivos; generalmente pueden pasar en el mejor de los casos 15 o más días hasta su completa recuperación. En la malabsorción de azúcares, no suele haber una afectación del desarrollo pondoestatural.
Malabsorción de lactosa:
Es una condición frecuente en la infancia y también en la edad adulta; puede ser ocasionada por:
- Deficiencia de lactasa secundaria a agresión viral del intestino y más raramente bacteriana.
- Deficiencia de lactasa secundaria a afección no infecciosa del intestino, como la deficiencia de lactasa en la enfermedad celiaca, durante los primeros meses tras la supresión del gluten.
- Deficiencia de lactasa en la malnutrición extrema.
- Deficiencia de lactasa de inicio tardío inducida geneticamente; En un 14 % de niños europeos, hay una disminución de la actividad lactásica de origen genético que se instaura a partir de los 3 a 4 años de edad y se extiende a lo largo de toda la vida; en los adultos europeos este porcentaje puede ascender a un 34 % y en pueblos con más impregnación semita como judíos o bien del sudeste europeo como griegos puede ascender a un 54%, y en algunos pueblos de Africa hasta un 100 %; en los procedentes del Norte de Africa, este porcentaje puede ser de un 50% o superior; se caracteriza por la expulsión de heces pastosas, grumosas, ácidas, con poca o nula afectación del estado general, ni pérdida de peso ni afectación de la talla. Mi equipo (Dr Tormo y Dr Infante) demostramos una disminución de la masa ósea en esta deficiencia de lactasa genética.
SINTOMATOLOGÍA
La sintomatología suele ser, como en la malabsorción de otros azúcares, de algias de abdomen, diarreas , expulsión de heces ácidas, en ocasiones en lactantes acompañada de hiperemia del periné.
El diagnóstico se basa en el pH de las heces, la presencia de cuerpos reductores y sobre todo la determinación de gases en aire espirado tras la ingesta de leche, con determinación del hidrógeno, metano y CO2; estamos en contra de la prueba de gases tras la administración de lactosa en polvo, por el malestar del enfermo.
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Tras la prueba, el número elevado de falsos positivos, al no ir acompañada la lactosa de grasas ni proteínas lo que estimula la velocidad de vaciamiento gástrico, y por la elevada cantidad de lactosa que se administra, generalmente 2 por Kg; insistimos en que la dosis a administrar debe ser la que contiene el alimento natural que más lactosa contiene, la leche, y en una cantidad de 250 ml, lo que equivale a unos 12,5 gr de lactosa en un contexto de grasas y proteínas.
Además la determinación de gases debe incluir la del metano (entre un 10 a un 20% de niños malabsortivos no producen hidrógeno, sino metano, y hasta un 50% en adultos o ancianos) y la del CO2 en aire espirado, para poder corregir los valores a un 5% de CO2, el del aire alveolar, corrección que se debe realizar sobre todo en niños, pues pocos soplan bien en las bolsas
Un hidrógeno corregido por encima de 20 ppm, o un metano corregido por encima de 15 ppm, denotan una deficiencia de lactasa; a valores más elevados menor cantidad de lactosa, deberá ingerir el paciente.
Dando a beber al niño un vaso de leche normal de vaca de unos 200 ml, estamos administrando 9 gr de lactosa aproximadamente:
- si a las 4- 5 h el hidrógeno asciende por encima de 100 ppm, o el metano por encima de 40 ppm no deberemos administrar nada de lactosa, ni leche ni yogurt, ni quesos ni pastas con lactosa;
- si el hidrógemo está entre 100 y 75 ppm, o el metano entre 20 y 35 ppm, podrá tomar pastas con lactosa;
- si el hidrógeno está entre 75 y 50 ppm o el metano entre 15 y 20 ppm, podrá tomar también todo tipo de quesos, pero no leche ni yogurt.
TRATAMIENTO DIETÉTICO
Es conveniente calcular la capacidad lactásica del intestino, para dejar siempre en la dieta el máximo de lactosa, que el niño puede soportar, ya que un poco de lactosa en la dieta favorece al niño de dos formas:
- una, estimulando el mensajero RNA que codifica la lactasa, lo que inducirá un aumento progresivo de la lactasa, que le permitirá en un futuro consumir más lactosa sin problemas.
- otra, favoreciendo una mejor absorción de calcio, ya que la lactosa aumenta la biodisponibilidad del calcio de la dieta, fundamental para ir asumiendo una masa ósea correcta.
Conociendo las cifras de gases citadas en el apartado anterior calcularemos los tipos y cantidad de lácteos a administrar. Las leches a escoger en el mercado son las siguientes:
- fórmulas sin lactosa que suelen prepararse al 14%, como:
- AL 110
- BLEMIL L
- DIARICAL PECTINA
- NUTRIBEN SL
- SANUTRI SL
- fórmulas líquidas bajas en lactosa o sin lactosa:
- President Baja en Lactosa (0,8 % de lactosa)
- Lauki sin Lactosa (0,2 % de lactosa)
- Kaiku sin lactosa
- Hacendado sin lactosa
- Como yogurt: el Yogurt Kaiku sin Lactosa, o bien cualquier yogurt, según pruebas previas, pues la lactosa es baja y no sobre pasa 1,3 gr por unidad.
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