Tentempiés o snacks de media mañana. Zumos industriales de fruta.

 3 febrero, 2019
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Existe actualmente una obsesión para evitar el consumo de productos envasados, al parecer,  por el temor de ser envenenados lentamente por productores ávidos de ganancias económicas conseguidas a cualquier precio. Este temor abarca desde el consumo de leche de vaca (mamífero denostado y no suficientemente defendido) hasta productos cárnicos, vegetales y frutas.

Con respecto a estos últimos, las frutas ( Consumer Reports, James Dickerson, PhD, chief scientific officer for CR. Kathleen Doheny, January 31, 2019, Medscape ) ha publicado recientemente su experiencia en 45  zumos de fruta. Cerca de la mitad de los 45 zumos de fruta analizados tenían niveles elevados de metales pesados, lo que, según el autor, puede representar un riesgo para la salud de niños y adultos, según se ha publicado en Consumer Reports.

El informe, dice que incluso pequeñas cantidades de zumo podrían tener riesgos. “En algunos casos, beber solo unos 120 ml al día, una media taza, es suficiente para generar preocupación”,

falta de atencion

Estos 45 zumos provenían de 24 marcas, incluidas marcas conocidas o no tan  conocidas en los USA como Gerber, Minute Maid, Mott’s, Great Value de Walmart, Clover Valley de Dollar General y Big Win de Rite Aid. Los evaluados también incluían productos orgánicos, así como marcas de tiendas de Whole Foods y Trader Joe’s y se centraron en los niveles de cadmio, plomo, mercurio y arsénico inorgánico.
CR añadió últimamente que los niveles de metales pesados ​​en los zumos de frutas han disminuido desde su última prueba. Pero en el nuevo informe, cada zumo contenía al menos uno de los cuatro metales analizados, y el 47%, o 21, tenía niveles relativos de cadmio, arsénico inorgánico y plomo. Ninguno tenía niveles preocupantes de mercurio.

Destacaron como conclusiones importantes: • Siete de los 21 tenían metales pesados ​​suficientes para dañar a los niños que beben media taza o más al día, y nueve de los 21 tenían riesgos para los niños que bebían una taza o más al día. • Diez de los zumos también representaban un riesgo para los adultos: cinco eran potencialmente peligrosos en media taza o más por día y cinco en una taza o más por día. • Los niveles más altos de metales pesados ​​estaban en el zumo de uva y en las mezclas de zumo. • Los zumos orgánicos no tenían niveles de metales pesados ​​más bajos que los no orgánicos.

Una portavoz de la industria Patricia Faison, directora técnica de Juice Products Association, ha acusado a Consumer Reports de plantear una preocupación innecesaria.

“No hay evidencia científica que indique que la presencia de niveles traza de metales pesados ​​en el zumo haya causado resultados de salud negativos entre los individuos en cualquier etapa de la vida”….”La industria de los zumos se compromete a proporcionar zumos nutritivos seguros y de alta calidad que cumplan o superen las regulaciones establecidas por la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) para la seguridad alimentaria”. Los productores de zumo también llevan a cabo sus propias pruebas. Gerber también ha respondido diciendo: “En Gerber, siempre hacemos un esfuerzo adicional para proporcionar una nutrición segura y de alta calidad para los más pequeños. Cuando se trata de nuestro zumo, realizamos pruebas regulares de nuestros ingredientes, agua y zumos terminados. trabajando estrechamente con nuestros agricultores para reducir y limitar los contaminantes, y utilizando algunos de los equipos analíticos y métodos de prueba más precisos disponibles “.

desayunando

Mi opinión basada en muchos años de ejercicio en Pediatría y Nutriciòn, es que un consumo limitado, hasta dos veces por semana,  de zumos industriales no puede causar ninguna patología. Ya James Dickerson habla de un consumo potencialmente perjudicial de unos 120 ml al día, inferior a los 200 a 250 ml dos veces por semana  que yo aconsejo. Tan solo esta cifra que aconsejo podría perjudicar a niños sensibles al sorbitol, azúcar pentosa,  monosacárido, al que somos todos intolerantes, dependiendo más o menos de la cantidad ingerida; recordemos que el  sorbitol y la fructosa no se pueden digerir pues ya están, podemos decir, digeridos, cuando los ingerimos, ya que son ambos monosacáridos. Su absorción es pasiva y depende de la cantidad que tomemos, y de nuestra motilidad intestinal que podrá producir más o menos sintomatología como dolores o molestias abdominales, heces más o menos consistentes o elevación de gases en aire espirado.

En cuanto a los nuevos metales analizados cadmio, arsénico inorgánico, plomo y mercurio, el más preocupante puede ser el arsénico ya que ninguno tenía niveles preocupantes de mercurio. El arsénico consumido en poca cantidad y durante períodos de tiempo largos puede producir cansancio, irritabilidad y pérdida de apetito o de peso; algunas patología cuya curación depende de la dieta, como la celiaquía, deben vigilar su consumo de productos sin  gluten, ya que muchos de estos productos llevar proteína de arroz.

Así pues, en lo que con cierne al arroz que tiene más contenido de arsénico  que otros productos (ver en esta web arsenico y arroz) se ha aceptado que tomar dos veces a la semana arroz es completamente inofensivo; una tercera vez que se comiera arroz ya habría que, siguiendo a la cocina china y japonesa, reducir la cantidad de arsénico del arroz (ver en esta web arsénico y arroz).

El niño necesita más energía de disposición rápida como es la proporcionada por la glucosa, en parte debido a su mucha actividad y la capacidad de almacenar glucógeno en su hígado reducida por el pequeño tamaño de este órgano; los niños son como un  FORD MUSTANG con depósito de gasolina de SEA 600 lo que les induce a un consumo frecuente de azúcares sean golosinas con azúcar u otros alimentos con sacarosa o almidones.

Por ello es bueno no condenar una fuente de calorías rápida como puede ser la suministrada por  zumos envasados de fruta, siempre que el niño no sufra diarrreas, o bien no sobrepase de una cantidad de 200 o 250 ml dos veces por semana, inferior a la cantidad por día que James Dickerson cita como peligrosa: 120 ml al día. Sabemos los problemas que puede plantear la bajada de azúcar en las últimas horas de la mañana antes de la comida del mediodía en la escuela:  falta de atención, dolor abdominal o de cabeza, mareos en ocasiones, falta de concentración y posible lesión de neuronas, por la hipoglicemia; disponer de zumos industriales de fruta puede evitar estas situaciones. No es bueno que el escolar pase muchas horas sin tomar nada.

Podríamos idear un calendarios de tentempiés ( o mid morning snacks)  de media mañana: 1 dia fruta fresca:plátano, manzana ,pera, mandarina, un segundo día un yogurt o postre lácteo, un  tercer y cuarto día un zumo industrial de fruta, otro día un  bocadillo de jamón dulce o ibérico con poca sal o bocadillo de membrillo; el sábado y domingo se puede repetir el bocadillo o yogurt, una crèpe.…Se pueden confeccionar variaciones a esta sugerencia, respetando el axioma de la abuela: comer de todo un poco, y de mucho nada. No es bueno aunque sea cómodo, dar cada día zumos industriales de fruta;  todo alimento envasado con larga fecha de caducidad, que no precisa nevera,  indica que tiene poca materia orgánica y muchos aditivos, conservantes, antioxidantes..etc…

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